:El punto de inicio del viaje, donde las nubes se condensan y se convierten en lluvia, alimentando los ríos y arroyos que fluyen por el bosque.
Hogar de arte rupestre antiguo, con más de 75.000 petroglifos que datan de hace más de 20.000 años, que muestran el rico patrimonio cultural de la región.
Un lugar donde la vegetación forestal libera agua al aire a través de la evapotranspiración, creando un fenómeno conocido como "ríos voladores" que transportan humedad y nutrientes a través de la región.
Un destino donde la conectividad hidrológica es fundamental para la vida de la región, y ríos y arroyos convergen y fluyen a través del bosque.
Un lugar donde la biodiversidad y la resiliencia del ecosistema son cruciales para la supervivencia de las especies, y la conectividad biológica permite que las especies se muevan entre diferentes hábitats y ecosistemas.
Un destino donde proteger la naturaleza y la cultura es esencial para conservar el bosque andino-amazónico de Colombia, y donde los “humanos invisibles” -comunidades que han sobrevivido al conflicto armado- continúan trabajando para preservar su patrimonio y su medio ambiente.
Un lugar donde la concientización y la educación son clave para proteger el bosque andino-amazónico de Colombia y su biodiversidad. Aquí, nos encontramos con los osos de anteojos, criaturas emblemáticas que habitan el bosque.